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Pulmones
La
función principal de estos órganos es el intercambio de gases entre
la sangre y la atmósfera. Aquí es donde se lleva a cabo la absorción
del oxígeno necesario para las reacciones de oxidación del metabolismo
que son la fuente de energía del organismo y se excreta el bióxido
de carbono producido en los distintos caminos metabólicos.
Los
pulmones también tienen otras funciones que no tienen nada que ver
con la función respiratoria. El endotelio pulmonar agrega, degrada
o retira substancias químicas de la sangre. Una de estas substancias
es la angiotensina I que es convertida a la angiotensina II, que
se encarga de la contracción del músculo liso en la vasos sanguíneos
de la periferia, lo que eleva la presión sanguínea. Los pulmones
también actúan como filtros para remover agregados de células y
otras partículas para que estos corpúsculos no lleguen a entrar
y bloquear los capilares del cerebro y el corazón.
Los
tóxicos que normalmente se absorben a través de los pulmones son
gases, (monóxido de carbono, bióxido de nitrógeno, bióxido de azufre,
etc.), vapores de líquidos volátiles (benceno, tetracloruro de carbono,
etc.), y partículas suspendidas en el aire (polvos y aerosoles).
Los
pulmones son dos órganos que se encuentran en la cavidad torácica
en un espacio que se denomina espacio intrapleural.
Los
pulmones están formados por dos unidades:
- la unidad de conducción de aire, compuesta por traquea, bronquios
y bronquiolos, se encarga de mover el aire hacia adentro y fuera
de los pulmones.
- la membrana alveolar-capilar que se encarga del intercambio
gaseoso (bióxido de carbono por oxígeno).
La traquea, los bronquios y los bronquiolos tienen una estructura
cartilaginosa que permite mantener todas estas ramificaciones abiertas.
Los bronquiolos además dependen de la estructura muscular de las
células circundantes para mantenerse abiertos.
La unidad alveolar está formada por dos áreas, el área gruesa,
de estructura proteica incluyendo colágeno y fibras de elastina,
que se encarga del intercambio de fluidos, y el área delgada que
se encarga del intercambio gaseoso.
El diámetro interior de los ductos de aire va disminuyendo a medida
que se acercan a los alvéolos y las partículas inhaladas se van
depositando en los ductos dependiendo de su tamaño. Las partículas
más pequeñas se internan más en el aparato respiratorio. Esto es
importante porque las especies de animales de laboratorio pueden
tener anatomías diferentes al hombre y los tóxicos presentes en
partículas inhaladas se pueden depositar en regiones diferentes
del sistema respiratorio, y por lo tanto producir lesiones diferentes.

Figura 1.1.3.B.- Representación Esquemática
del Tracto Respiratorio.
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