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Sangre
La
sangre es el líquido que circula en todo el organismo a través de
dos sistemas; la circulación sistémica y la circulación pulmonar.
La circulación sistémica distribuye la sangre oxigenada del corazón
hacia todos los órganos del cuerpo, y luego la regresa con el bióxido
de carbono hacia el corazón. La circulación pulmonar transporta
la sangre venosa (sin oxígeno) del corazón a los pulmones para su
oxigenación y luego, la regresa oxigenada al corazón.
La
estructuras que se encargan de distribuir la sangre en estos dos
sistemas son las arterias, las arteriolas, los capilares, las venas
y las vénulas.
Las
arterias son las estructuras que distribuyen la sangre oxigenada,
a alta presión, hacia todos los tejidos. Su estructura muscular
fuerte provee la fuerza de envío hacia los tejidos más lejanos.
Las
arteriolas son las ramificaciones más pequeñas de las arterias
y entregan la sangre a los capilares dentro de los tejidos. También
tienen estructura muscular fuerte para contener el flujo arterial.
Los
capilares son estructuras pequeñas, de paredes delgadas y
permeables que se encargan del intercambio de fluidos, nutrimentos,
electrolitos, hormonas y otras substancias entre la sangre y el
espacio intersticial.
Las
vénulas se encargan de recoger la sangre de los capilares.
Las venas son los conductos que transportan la sangre que ha recogido
el bióxido de carbono de todos lo tejidos y la transporta de regreso
al corazón.
Las
venas son de estructura delgada y almacenan temporalmente
la sangre antes de llegar al corazón. La sangre se puede considerar
formada por dos compartimentos: las células y el líquido en el que
sobrenadan, que se denomina plasma.
La
sangre se puede considerar formada por dos compartimentos: las células
y el líquido en el que sobrenadan, que se denomina plasma.
El
plasma tiene en solución varias proteínas, tales como las albúminas
y globulinas, que juegan un papel muy importante en el manejo de
tóxicos por el organismo.
Existen
compuestos que tienden a unirse a las proteínas del plasma, y con
esto se evita que el compuesto sea distribuido a los tejidos donde
podría efectuar su acción. Cualquier situación que libere un compuesto
unido a las proteínas del plasma, provoca que una mayor cantidad
de tóxico llegue a su sitio de acción. Por ejemplo el 90-96% del
anticoagulante warfarina que llega al torrente sanguíneo se une
a las proteínas plasmáticas Esto significa que solamente el 4-10
% de la warfarina es responsable de su efecto. Cuando se administra
al mismo tiempo aspirina, desplaza la warfarina de sus sitios de
unión en las proteínas plasmáticas, produciendo moléculas libres
que causan una hemorragia mortal.
Entre
las células hemáticas se encuentran los glóbulos rojos, llamados
eritrocitos. Se encargan de distribuir el oxígeno por medio de una
proteína que se llama hemoglobina. La hemoglobina tiene un grupo
prostético llamado hemo que contiene un átomo de fierro que fija
oxígeno y lo sede al llegar al tejido donde va a ser entregado.
Existen
muchos tóxicos que atacan a los eritrocitos, entre ellos el monóxido
y el bióxido de carbono y la arsina. Los dos primeros se producen
durante los procesos de combustión y se unen irreversiblemente a
la hemoglobina, impidiendo el transporte de oxígeno a todo el organismo
produciendo asfixia. La arsina, es un gas que reacciona con los
eritrocitos produciendo hemólisis o ruptura celular que conduce
a la muerte si la exposición es fuerte.
El
otro tipo de células sanguíneas son las glóbulos blancos o leucocitos.
Existen diferente tipos de leucocitos, entre ellos; los linfocitos,
los granulocitos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos), y los monocitos
o macrófagos.
Las
glóbulos blancos tienen la función de proteger al cuerpo de las
enfermedades infecciosas, ya que atacan al agente invasor (bacteria,
virus) hasta que lo destruyen. Los linfocitos se encargan de defender
al cuerpo por medio de la producción de anticuerpos en contra del
agente invasor. Los células fagocíticas; granulocitos y monocitos,
se encargan de digerir células o microorganismos extraños hasta
eliminarlos. Los neutrófilos son los fagocitos más reactivos y atacan
a todo tipo de célula extraña. Los eosinófilos son activados generalmente
en ataques por parásitos o en situaciones de reacciones alérgicas.
Otro
tipo de células sanguíneas son las plaquetas que se encargan de
la coagulación de la sangre, por medio de formación de agregados,
para proteger al cuerpo contra la pérdida excesiva de éste fluido.
Los
eritrocitos tienen una vida media de 120 días, los granulocitos
de aproximadamente un día, mientras que los monocitos pueden duran
hasta 4 días en la sangre.
Cuando
la sangre se coagula se obtiene una porción acuosa a la cual se
le denomina suero. Existen diferencias entre suero y plasma, específicamente,
el plasma contiene los factores de la coagulación que no se encuentran
en el suero.
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