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Higado
El
hígado es el órgano interno más grande del cuerpo llegando a pesar
en un adulto kilo y medio. Está formado de dos lóbulos principales
de los cuales el derecho es más grande que el izquierdo. El color
café rojizo de este órgano se debe a la cápsula de tejido conectivo
que lo cubre.
Al
hígado llega la vena portal, la cual transporta los compuestos absorbidos
en el intestino y en el estómago, incluyendo las substancias que
podrían causar toxicidad. Al hígado también llega la arteria hepática,
la cual transporta hasta un 25% del gasto cardiaco y se encarga
de oxigenar todos los tejidos del hígado. Del hígado salen vasos
linfáticos y dos ductos biliares (uno de cada lóbulo). Los dos ductos
biliares se unen entre sí para luego unirse al ducto cístico que
sale de la vesícula biliar, entonces forman un solo conducto que
viaja hasta el duodeno del intestino delgado, donde descarga la
bilis producida.
La
unidad funcional del hígado está formada por tres vasos (la vena
portal, la arteria hepática y el ducto biliar) y los hepatocitos
que los rodean. Los vasos van del Espacio Periportal
(EP) al Area Centrolobular (AC). En el EP existe una
mayor concentración de oxígeno, por lo que las substancias que se
bioactivan por medio de oxigenación son más peligrosas en esta área.
En el AC la concentración de oxígeno es menor y como la concentración
de citocromo P-450 es alta, existen las condiciones para que se
presenten reacciones de reducción catalizadas por esta enzima. Las
substancias que se bioactiven en estas condiciones pueden producir
daño en esta región. Un ejemplo es el CCl4 que es tóxico
en esta área.
El
hígado ejecuta un gran número de funciones y entre las más importantes
están el almacenamiento y biotransformación de las substancias que
recibe por medio del torrente circulatorio y el sistema portal.
Normalmente biotransforma y acumula substancias útiles en el organismo
tales como la glucosa, en forma de glucógeno, aminoácidos, grasas
y vitamina A y vitaminanB12.
El
hígado está muy propenso a sufrir daños por la exposición a tóxicos
debido a que los dos sistemas circulatorios pueden llevar hasta
al hígado substancias tóxicas o que se vuelven tóxicas con las transformaciones
que tienen lugar en este órgano (bioactivación).
Algunas
de las reacciones que sufren los tóxicos en el hígado de hecho los
convierten en substancias menos tóxicas o no tóxicas y más fáciles
de excretar, en este caso se dice que el hígado hizo una destoxificación.
Tanto
la bioactivación como la destoxificación se tratarán posteriormente
cuando se describa la dinámica de los tóxicos en el organismo.
Para
realizar sus funciones, el hígado cuenta con una gran cantidad de
enzimas con funciones oxidativas y reductivas, entre las cuales
se encuentran el sistema del citocromo de la proteína 450 (P-450),
flavin-monooxigenasas, peroxidasas, hidroxilasas, esterasas y amidasas.
Otras enzimas también presentes son las glucuroniltransferasas,
las sulfotransferasas, metilasas, acetiltransferasas, tioltransferasas.
Todas estas enzimas tienen gran importancia en las biotransformaciones
de los tóxicos.

Figura
1.1.3.D.- Representación Esquemática del Hígado.
El
hígado produce y regula la concentración de ciertas substancias
de la sangre. Ejemplos de substancias producidas o controladas en
el hígado son las albúminas, el fibrinógeno y la mayoría de las
globulinas y proteínas de la coagulación. Cuando hay descontrol
de estas substancias, el individuo se encuentra bajo en defensas
y susceptible a problemas de coagulación. Ejemplo de substancias
reguladas por el hígado son los azúcares y los aminoácidos. Cuando
se retrasa una ingesta, el hígado utiliza su almacén de glucógeno
para producir glucosa y de las proteínas de reserva para producir
aminoácidos. El hígado también tiene una función exócrina, produce
la bilis por medio de la cual se excretan al intestino un número
considerable de metabolitos. Como se mencionó anteriormente algunas
substancias transportadas al intestino delgado en la bilis pueden
ser transformadas por la flora intestinal dando lugar al ciclo enterohepático.
En algunas ocasiones el incremento del tiempo de residencia del
tóxico en el organismo, producido por ciclo enterohepático, favorece
la generación de respuestas tóxicas, incluso hepatotóxicas.
En resumen,
son varios los factores que predisponen al hígado a sufrir toxicidad,
entre ellos los siguientes:
- Recibe una gran cantidad de sangre la cual puede ser portadora
de tóxicos, sobre todo la vena portal que transporta los materiales
absorbidos en el tracto gastrointestinal (vía de ingreso de los
tóxicos que penetran al organismo por vía oral)
- Una gran capacidad de biotransformación y diversas concentraciones
de oxígeno permiten que en el hígado tengan lugar, tanto reacciones
de reducción como de oxidación de diversos substratos entre ellos,
los xenobióticos que llegan a él.
- Tener una función excretora que hace que se concentren tóxicos
dentro de este órgano.
La combinación de estos factores expone al hígado a la toxicidad
causada por una serie de sustancias, entre ellas los contaminantes
ambientales. La severidad del daño depende de muchos factores, como
lo veremos más adelante.
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