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1.2.9
Suposiciones básicas
Para los propósitos de este trabajo podemos establecer las siguientes
aseveraciones como reglas de la toxicología ambiental:
1.2.9.1
Especies similares presentan respuestas similares
Es la base para usar los datos obtenidos con animales como subrogados
de datos humanos. Por ejemplo; dos especies de mamíferos, las ratas
y los humanos, sufren, a dosis equivalentes, el mismo tipo de daño
hepático por la exposición a tetracloruro de carbono.
Hay
muchas excepciones a esta regla, hay substancias que presentan diferencias
interespecies muy marcadas y hay otras substancias que sólo producen
efectos tóxicos en una cierta especie y en otra no.
1.2.9.2
La respuesta está determinada por la concentración del tóxico en
el blanco
La
concentración que determina la respuesta tóxica es la que se presenta
en el tejido blanco (mg de substancia/ml de sangre) y no la que
se encuentra en el medio contaminado.
La
cantidad absorbida se diluye en el organismo y entre mayor sea la
masa corporal, mayor cantidad de substancia se necesitará para alcanzar
una determinada concentración en la sangre. Por esta razón la dosis
se normaliza expresando la cantidad de tóxico por unidad de masa
corporal (mg de substancia/Kg de masa corporal). Se necesita una
cantidad mayor de aspirina para quitar el dolor de cabeza de un
elefante que la que se necesita para curar un ratón.
Aunque
la exposición efectiva sea la que recibe el órgano blanco, de todas
maneras en la evaluación de riesgos ambientales, la dosis suministrada
se expresa en función de la concentración en el medio contaminado
que entra en contacto con el organismo receptor. Este dato es un
resultado del muestreo ambiental. Para hacer estudios más precisos
de la relación dosis-respuesta se pueden estimar las dosis efectivas
en el tejido blanco, utilizando datos obtenidos en muestreo biológico
y la determinación de biomarcadores. Posteriormente se definirán
muestreo biológico y biomarcadores.
1.2.9.3
La sangre está en equilibrio con todos los tejidos
No es fácil determinar la concentración de tetracloruro de carbono
dentro de los hepatocitos, y lo qué se hace es medir la concentración
en la sangre y estimar la concentración dentro de la célula, asumiendo
que se llega a concentraciones de equilibrio en la interfaces sangre/hígado.
Este concepto es el que se utiliza cuando, para determinar el efecto
que puede tener el alcohol que se ha ingerido sobre la capacidad
de conducir de un individuo (que depende de la concentración de
alcohol en el cerebro), se mide la concentración de alcohol en el
aire exhalado y no se tiene que hacer el análisis del cerebro del
conductor. La concentración de etanol en el aire exhalado, está
en equilibrio con la que se encuentra en la sangre y, ésta a su
vez está en equilibrio con la que se presenta en el cerebro.
1.2.9.4
La concentración del tóxico dentro del organismo cambia con el tiempo
Tan
pronto entra un tóxico al organismo, se inicia el proceso de eliminarlo,
por lo que su concentración disminuirá con el tiempo. Si se consume
una cantidad grande de alcohol en un tiempo corto, la concentración
de alcohol en los órganos de desintoxicación, en este caso el hígado,
es muy alta. De inmediato se inicia la eliminación del alcohol pero
no hay tiempo para reducir la concentración de alcohol en la sangre,
permitiendo que llegue suficiente alcohol al cerebro, como para
alcanzar una concentración que produzca efectos tóxicos. Cuando
se ingiere la misma cantidad, pero lentamente, se le da más tiempo
al cuerpo para eliminar el alcohol, llegando una cantidad baja al
cerebro y sus efectos serán mucho menores. La variación de la concentración
del tóxico con el tiempo la estudia la toxicocinética.
1.2.9.5
El período y frecuencia de la exposición determina el tipo de efecto
Por
otro lado, si se consume una cantidad grande de alcohol en una ocasión,
es muy poco probable que se produzca un daño hepático, sin embargo
si se consume en forma cotidiana por un período de varios años,
aunque las cantidades ingeridas en cada ocasión no sean tan grandes,
es muy probable que se desarrolle cirrosis hepática. Es por eso
que son tan importantes las exposiciones crónicas, o sea las que
suceden en forma constante durante todo el período vital. Los tóxicos
presentes en el agua que bebemos y en el aire que respiramos diariamente,
aunque se encuentren en concentraciones relativamente bajas, pueden
causar daños serios.
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