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Inhalación
La
inhalación es la vía de exposición a gases, vapores de líquidos
volátiles, aerosoles y partículas suspendidas en el aire.
Los
sitios de absorción son la nariz y los pulmones.
La
nariz actúa como un limpiador o trampa para los gases solubles en
agua y los muy reactivos así como, para retener las partículas grandes.
La
absorción de gases y vapores que llegan al pulmón usa el mismo mecanismo
que existe para el intercambio de oxígeno y bióxido de carbono.
La
velocidad de difusión de los gases en el pulmón es muy grande, debido
a que la distancia de difusión es muy pequeña, el flujo sanguíneo
es muy alto y el área de transferencia es muy grande. Lo anterior
produce que la velocidad de absorción en el pulmón sea alta, independientemente
de la naturaleza química del agente.
Las
substancias ionizadas, que son las de más lenta absorción, normalmente
no son volátiles, por lo que es poco probable que se encuentren
en el aire como vapores o gases, aunque desde luego pueden llegar
hasta los alvéolos si están absorbidas en las partículas pequeñas
de polvo.
La
concentración de tóxico que se puede alcanzar en la sangre depende
de los coeficientes de partición de la substancia, primero el coeficiente
aire/sangre cuando se absorbe y después, el coeficiente sangre/tejido
cuando se distribuye. El coeficiente de partición es la relación
de concentraciones de equilibrio de un soluto a ambos lados de una
interface.
Las
moléculas de los gases se absorben en el espacio alveolar de los
pulmones, disolviéndose en la sangre, hasta que las concentraciones
del gas en ambas fases llegan al equilibrio. La solubilidad de gases
en la sangre depende fundamentalmente de su solubilidad en agua
y de la presión parcial del gas en el aire inhalado. Si se incrementa
la concentración de un gas en el aire, se incrementará su velocidad
de difusión en los pulmones, hasta alcanzar la nueva concentración
de equilibrio en la sangre. La sangre distribuye los tóxicos a todo
el organismo.
El
flujo sanguíneo es el factor limitante en la absorción de los gases
con bajo coeficiente de partición. En el caso de los gases con coeficiente
de partición alto, el factor limitante en la absorción es la concentración
del gas en el aire que llega a los pulmones.
Las
partículas pueden quedar atrapadas en distintos lugares del tracto
respiratorio y no llegar al espacio alveolar, con lo cual se disminuye
la entrada del tóxico al organismo. La absorción de aerosoles y
de partículas, depende de su tamaño y de la solubilidad acuosa de
la sustancia química presente en el aerosol o partícula. Las partículas
solubles se pueden disolver en el moco nasal y transportadas a la
faringe o bien, pueden ser absorbidas a través del epitelio nasal
hacia la sangre.
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región del aparato respiratorio en el que se depositan las partículas
y aerosoles depende de su tamaño. Las partículas de 5 µm o más
grandes se depositan en la región nasofaríngea, que es la región
más alta. Las partículas de 1 a 5 µm son depositadas en la región
traqueobronquiolar del pulmón, que es la región intermedia,
de aquí pueden ser eliminadas por el moco mediante un movimiento
tipo elevador hacia arriba, a las regiones ciliadas de donde
se podrían eliminar por medio de estornudos o tos, y pueden
pasar al TGI. Las partículas de 1 µm y más pequeñas penetran
a las sacos alveolares de los pulmones. Estas pueden ser absorbidas
a la sangre o bien, pueden ser eliminadas a través del sistema
linfático o por medio de macrófagos alveolares. Las partículas
inhaladas por la boca son deglutidas y entran al TGI. |
La
inhalación es la ruta de exposición para la causa más frecuente
de muerte por envenenamiento, que es la intoxicación con monóxido
de carbono y para una de las enfermedades profesionales más importantes:
la silicosis.
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