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2.3.4
Metabolismo
Anteriormente
se mencionó que, para reducir la posibilidad de que una substancia
produzca una respuesta tóxica, se debe de disminuir la cantidad
de substancia que llega en forma activa al tejido blanco, así como
disminuir el tiempo de permanencia de ésta en su sitio de acción.
Lo
anterior se logra disminuyendo la difusibilidad del tóxico e incrementando
la velocidad de excreción, ambos fenómenos se producen cuando se
incrementa la polaridad del xenobiótico.
Los
lípidos se difunden más rápidamente, así que al transformar el xenobiótico
en un compuesto más polar se reduce la velocidad de difusión, se
aumenta su solubilidad en agua, y esto facilita la excreción en
orina. Por ejemplo; la destoxificación del benceno, que tiene una
solubilidad de 1 g en 1500 ml de agua, consiste en su oxidación
a fenol, que es 100 veces más soluble en agua, y la posterior sulfatación
del fenol produciendo un compuesto que tiene una solubilidad en
agua de 1g en 3 ml. El resultado de estas dos reacciones es la producción
de un compuesto que es 500 veces más soluble en el agua que el xenobiótico
original y que, por lo tanto se excreta mucho más fácilmente en
orina.
Al
conjunto de caminos metabólicos por medio de los cuales los tejidos
incrementan la polaridad de un tóxico se le denomina biotransformación.
Podemos decir que la biotransformación de un tóxico consiste fundamentalmente
en convertir un xenobiótico no polar en un compuesto soluble en
agua. Este es el mecanismo más común que usan los organismos para
eliminar los tóxicos ambientales.
Al
igual que la absorción y distribución, dos procesos de transferencia,
la biotransformación también se lleva a cabo utilizando los mecanismos
existentes en los tejidos. Se usa la misma maquinaria bioquímica
con la que se metabolizan los compuestos endógenos de estructura
química similar.
En
algunos casos, la biotransformación resulta en la producción de
un metabolito que es más tóxico que el compuesto original, al proceso
se le denomina bioactivación. Si estos metabolitos se acumulan
y vencen las defensas del organismo entonces pueden producir un
daño que se manifieste en una respuesta tóxica.
El
estudio de las reacciones que constituyen la biotransformación es
de gran importancia, porque nos permiten entender los mecanismos
por medio de los cuales los tejidos se defienden de los tóxicos
que logran penetrar y también cómo es que en algunas ocasiones sucede
lo contrario y de hecho se incrementa la toxicidad en el interior
del cuerpo. Estas reacciones se agrupan en dos conjuntos a los cuales
se le denominan Biotransformación Fase I y Biotransformación
Fase II.
La
Fase I biotransforma los xenobióticos conviertiéndolos en substratos
de las enzimas de la Fase II, al mismo tiempo que los hacen más
hidrófilos. La Fase II son reacciones de conjugación en las cuales
un metabolito con enlaces de alta energía sede un grupo funcional
polar al xenobiótico, o su producto de transformación por la Fase
I. En el ejemplo de la destoxificación del benceno, la oxidación
a fenol es una reacción de la Fase I y la sulfatación del fenol
es una reacción de la Fase II.
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