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Genotoxicidad
Neoplasia
significa literalmente "crecimiento nuevo".
Los neoplasmas o tumores, independientemente del origen celular,
se deben a la falta de respuesta al control celular normal. Las
células neoplásicas se dice que están transformadas y continúan
replicándose sin obedecer las señales reguladoras que controlan
el crecimiento celular normal. Las células neoplásicas satisfacen
sus necesidades metabólicas compitiendo favorablemente con las células
y tejidos normales, por lo que un neoplasma crecerá activamente
independientemente del ambiente local que lo rodee.
Un
tumor se dice que es benigno cuando permanece localizado en su sitio
de origen y no tiene capacidad de infiltrarse invadiendo tejidos
locales o formar metástasis en sitios distantes. La mayoría
de los tumores benignos forman una cápsula fibrosa que lo separa
del tejido huésped aunque esto no siempre sucede. A los tumores
malignos se les llama cáncer y es el término que se usa para
designar al tejido neoplásico capaz de invadir los tejidos vecinos.
Metástasis es el término usado para designar el desarrollo de implantes
secundarios que son discontinuos con el tumor de origen. Un
tumor puede ser maligno sin que forme metástasis, aunque sólo los
tumores malignos son capaces de formarlas.
La
discusión detallada de la naturaleza del crecimiento canceroso y
de su manejo no será tratado en este libro y se centrará en los
cánceres ambientales y las implicaciones de las exposiciones químicas
y otros factores ambientales.
Todos
los días el cuerpo está rodeado de substancias químicas potencialmente
peligrosas y algunas de ellas están relacionadas con el desarrollo
de cáncer. Un individuo puede quedar expuesto a cancerígenos ambientales
en su sitio de trabajo, debido a sus hábitos personales y por los
alimentos que ingiere. Algunos riesgos son ubicuos (incremento en
el desarrollo de cáncer de piel por exposición a la luz solar) y
otros son específicos para un estilo de vida (incremento de distintos
cánceres asociados al uso del tabaco).
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Carcinogénesis
molecular.-
La explicación, a nivel molecular, del desarrollo del cáncer
se basa en los siguientes conceptos
- El
ADN es el verdadero blanco para los cancerígenos
- La
carcinogénesis es un proceso que sucede en múltiples etapas
- Los
genes reguladores que suprimen la inhibición del crecimiento
de tumores y los que promueven el crecimiento (oncogenes)
son los principales blancos cuyas lesiones producen cáncer.
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La
teoría de la mutación somática del cáncer establece que los daños
del genoma que producen mutaciones son la base para el desarrollo
del cáncer. Se ha demostrado en el laboratorio que se puede producir
una masa tumoral como resultado de la expansión clonal de una sola
célula progenitora que ha sufrido un daño genético. Esto lleva a
la idea de que el ADN es el blanco para los cancerígenos y de que
un solo impacto en el ADN, en el sitio adecuado y que no sea reparado
correctamente, puede tener consecuencias severas para la célula.
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La
evidencia experimental de que esto sea así es la siguiente:
- muchos
cancerígenos o sus productos reaccionan químicamente con
el ADN
- muchos
cancerígenos son mutágenos
- individuos
que tienen deficiencias en la reparación del ADN son más
propensos al cáncer
- la
mayoría de los cánceres muestran anormalidades cromosomales
- la
mayoría de los cánceres contienen oncogenes activados y/o
genes supresores de tumores inactivados.
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La
formación de tumores requiere de algo más que el solo hecho de que
ocurra una mutación. La carcinogénesis es un proceso que tiene lugar
en varias fases: a) al primer paso se le llama iniciación del daño
genético, b)el siguiente paso es la promoción de la célula iniciada
(reproducción) y finalmente c) es el paso de progresión hacia otras
características fenotípicas.
Cuando
se le infringe un cambio a la molécula de ADN, la célula reacciona
tratando de eliminarlo usando alguno de los mecanismos que tiene
para reparar daños del ADN. Si no tiene éxito y el daño en el ADN
permanece hasta que la célula se reproduce, se dice que el daño
se fijó (fenómeno irreversible) y queda incorporado al genoma. Así
pues, es posible que una sola molécula del cancerígeno produzca
la iniciación de una célula, por lo tanto la iniciación no tiene
dosis límite. Esto se conoce como la "hipótesis del impacto único"
y es la base de muchas de las reglamentaciones que existen hoy en
día. Hay varios compuestos que funcionan como iniciadores, por ejemplo,
dimetilbenzantraceno, N-metil-N'-nitro-N-nitrosoguanidina (MNNG),
uretano, benzopireno, etc.
Los
promotores son normalmente agentes que incrementan la proliferación
(mitógenos), dando la oportunidad a que la célula iniciada se reproduzca.
La promoción es un fenómeno reversible y generalmente se necesitan
exposiciones repetidas y una vez que se remueven los promotores
se pierde el estímulo. En el caso de la promoción aparentemente
sí hay una dosis límite de exposición. No se ha demostrado que el
promotor tenga que interaccionar directamente con el ADN para causar
su efecto. Como ejemplos de agentes promotores se tiene a los ésteres
del forbol.
La
progresión se caracteriza por una proliferación de las células iniciadas
acompañada de cambios genómicos mayores tales como translocaciones
y perdidas de material cromosomal. Los cambios que suceden en esta
etapa son irreversibles y las células tumorales se convierten en
malignas.
Blancos
críticos.- Los blancos en el ADN que producen carcinogénesis
son muy específicos. No cualquier cambio producido en cualesquiera
de las proteínas que codifica el genoma va dar lugar a los cambios
tan profundos que experimenta una célula que se vuelve cancerosa.
Este tipo de célula es muy especializada, tiene que perder y ganar
un número considerable de características para que pueda tener la
capacidad de reproducirse en la forma que lo hace.
Los
oncogenes y los genes represores de tumores. La célula tiene
dos grupos de genes que controlan la reproducción celular, los oncogenes
que estimulan la proliferación celular y los genes supresores de
tumores que inhiben la reproducción celular. Los oncogenes son genes
altamente conservados que codifican varias proteínas funcionales
en el ciclo de la reproducción celular. Si el cambio en el ADN produce
que se incremente el número de copias de alguno de estos genes o,
que éste quede permanentemente activado, la célula lo interpreta
como una señal de crecimiento continuo. El incremento en la reproducción
celular aumenta las posibilidades de que se presenten más mutaciones
que pueden producir además otros cambios en el fenotipo.
Los
genes supresores de tumores se consideran como "antioncogenes" y
sus productos son proteínas que actúan como inhibidores del crecimiento.
Si se inactiva cualquiera de ellas, no se presenta la inhibición
del crecimiento y la célula puede reproducirse a mayor velocidad.
La
mayoría de las células tumorales tienen activados los oncogenes
e inactivados los genes supresores de tumores. Estos dos cambios
le dan a la célula un gran potencial de proliferación.
Telomerasas.-
Los telómeros son cadenas largas de ADN de secuencias repetitivas
que se encuentran en las puntas de los cromosomas.
El
cultivo de células primarias sólo presenta unas cuantas rondas de
replicación y las que más se reproducen son las células lábiles
(hematopoyéticas, epidérmicas y gastrointestinales). La razón de
que se detenga la reproducción celular es la pérdida gradual, cada
ciclo de reproducción, de los telómeros y cuando se terminan se
detiene la replicación, debido al déficit de material genético.
Las
telomerasas son enzimas que replican el ADN telomérico, permitiédole
a las células continuar su reproducción. Las telomerasas están presente
en las células lábiles y se han detectado en todas las líneas de
células tumorales y malignas en que se ha buscado.
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