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2.4.2.2
Interacciones química
La
toxicidad de una substancia se puede incrementar o disminuir por
la exposición simultánea o consecutiva con otra substancia. Los
efectos combinados pueden ser aditivos, sinérgicos, potenciantes
o antagónicos.
El
incremento a la toxicidad por interacción química se puede deber
a varios mecanismos:
- una substancia desplaza a la otra de su sitio de unión con
una proteína plasmática, incrementando su concentración en estado
libre.
- una substancia modifica el pH de la orina, modificando la
excreción renal de ácidos y bases débiles.
- una substancia que compita por un mismo sistema de transporte
renal puede afectar la excreción de otra.
Otra interacción química de interés es la que resulta de las
alteraciones que puede hacer una substancia a la biotransformación
de otra:
- Algunas substancias son inductoras de las enzimas que metabolizan
los xenobióticos, quizá la mayoría de las veces por síntesis de
novo, necesitándose la administración repetida para que continúe
la inducción. La inducción puede disminuir la toxicidad de otra
substancia acelerando su destoxificación o incrementarla acelerando
la formación de metabolitos tóxicos.
- La inhibición de la biotransformación también es posible
y al igual que la inducción puede incrementar o disminuir
la toxicidad. Si el xenobiótico original es más tóxico que
sus metabolitos, la disminución de su biotransformación y
su posterior excreción incrementa la vida media del compuesto
en el organismo incrementando su toxicidad. Si los metabolitos
son más tóxicos, el inhibidor reducirá la toxicidad inhibiendo
la biotransformación y bioactivación.
- La exposición previa a un agente puede alterar las subsiguientes
respuestas tóxicas a ese agente o a otro. Por ejemplo se puede
presentar la sensibilidad química múltiple cuando la exposición
a una o más substancias sensibiliza al organismo a un gran
número de substancias, incrementando su toxicidad. En otras
ocasiones la exposiciones a pequeñas cantidades de una substancia
puede proteger el organismo contra efectos letales de una
sola dosis grande, por ejemplo, la exposición repetida a dosis
pequeñas de compuestos de cadmio puede proteger a la persona
contra dosis que pudieran ser letales para un organismo que
previamente no hubiera estado expuesto al cadmio.
Tal como se mencionó anteriormente, los efectos de dos tóxicos
administrados simultáneamente pueden producir una simple respuesta
aditiva, la cual es la suma de las dos respuestas individuales,
v.g., dos insecticidas organofosforados producen una inhibición
aditiva de la colinesterasa.
La respuesta puede ser sinérgica cuando es mayor que
la esperada por la adición de las respuestas individuales, v.g.,
el tetracloruro de carbono y el etanol son hepatotóxicos que
producen una lesión hepática mucho mayor cuando son administrados
juntos que la suma de las respuestas que cada uno produce cuando
se administran por separado.
Una respuesta se potencia cuando una substancia que
no es tóxica en un determinado órgano blanco, pero que cuando
se agrega a otra hace que ésta se vuelva mucho más tóxica, v.g.,
el isopropanol no es tóxico para el hígado pero cuando se administra
junto con tetracloruro de carbono, incrementa la actividad hepatotóxica
de este último compuesto.
La respuesta es antagónica cuando dos substancias administradas
simultáneamente se interfieren mutuamente en sus acciones o
una interfiere con la acción de la otra. Las respuestas antagónicas
son la base de muchos antídotos. El antagonismo puede ser funcional,
químico, disposicional o receptivo. En el antagonismo
funcional cada substancia produce efectos contrarios sobre
la misma función fisiológica contrabalanceándose mutuamente,
v.g., la administración de norepinefrina (vasodepresor) para
bajar el alta presión producida por las intoxicaciones severas
con barbitúricos. El antagonismo químico, que también
se le llama inactivación, es simplemente una reacción química
entre los dos compuestos que da lugar a un producto menos tóxico,
v.g. la quelación del dimercaptol con iones metálicos. El antagonismo
disposicional es la alteración de ya sea la absorción, distribución,
metabolismo o excreción de un compuesto para disminuir su concentración
o duración en el sitio blanco, v.g.,. la absorción de un tóxico
con carbón o ipecacuana. Finalmente el antagonismo por recepción
está basado en el bloqueo de una substancia por otra, en el
mismo receptor produciendo un efecto menor que cuando se administran
por separado, v.g., se administra naloxona para tratar la depresión
respiratoria causada por la morfina y narcóticos similares.
Otro ejemplo es el bloqueo del receptor de la colinesterasa
con atropina en el envenenamiento con plaguicidas organofosforados.
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