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4.3.1
Métodos biológicos
4.3.1.1
Biorestauración
También se le conoce con el nombre de "medidas biocorrectivas".
Consisten en el uso de microorganismos para degradar las substancias
tóxicas, de ser posible, convirtiéndolas en bióxido de carbono,
agua y sales minerales inocuas.
Los
microorganismos normalmente utilizan los compuestos orgánicos tóxicos
como fuente de carbono, aunque existen procesos basados en la degradación
sintrófica de los tóxicos.
En
la degradación sintrófica, también denominada cometabolismo, el
microorganismo no utiliza el compuesto tóxico ni como fuente de
carbono ni como fuente de energía, sino que obtiene ambos a partir
de otras substancias. En el caso del sintrofismo, la degradación
no reporta un beneficio aparente para el microorganismo y es el
producto de reacciones catalizadas por enzimas que tienen otros
usos en el organismo. Por ejemplo; la degradación de TCE por metanotrofos
y por Nitrosomonas europaea, es la oxidación de este tóxico
por las monooxigenasas que los organismos usan para metabolizar
sus substratos naturales, metano y amoniaco respectivamente.
La
biorestauración se usa para la eliminación de tóxicos en suelo y
agua.
La
biorestauración in situ consiste, en modificar las condiciones
físicoquímicas en la zona contaminada para que se incremente, tanto
el número de microorganismos capaces de degradar los tóxicos presentes,
como su tasa metabólica. El propósito es incrementar la velocidad
de degradación de los tóxicos.
Las
ventajas principales de estos procesos son:
- no
producen polvos tóxicos durante el proceso de limpieza, porque
no se tiene que excavar y desplazar el suelo contaminado
- se
pueden tratar grandes cantidades de tierra a la vez.
La
desventaja principal es:
- que
el tratamiento in situ es más lento que los procesos ex
situ y pueden durar varios años en el caso de compuestos que
se biodegradan muy lentamente.
- no
se pueden aplicar en suelos muy estratificados y arcillosos debido
a que estas condiciones no favorecen la buena distribución del
aire en toda la zona contaminada.

Figura
4.3.1.A.- Proceso de Bioremediación in situ de agua y suelo.
Los
métodos in situ pueden ser aerobios o anaerobios. En el primer
caso las diferencias entre las técnicas estriban en la forma de
suministrar el oxígeno necesario para el crecimiento celular. Se
perforan pozos de inyección hasta la zona contaminada por donde
se introduce aire o soluciones de peróxido de hidrógeno, así como
los elementos nutritivos que necesitan los organismos, principalmente
fuentes de nitrógeno y fósforo.
La
cantidad, ubicación y profundidad de los pozos depende de las características
del suelo y subsuelo.
Normalmente
se utiliza agua oxigenada cuando el acuífero ya se encuentra contaminado
y es necesario tratarlo. Cuando la zona contaminada es muy somera,
se pueden usar aspersores para aplicar el agua oxigenada.
4.3.1.1.1
Biorestauración in situ de acuíferos Subterráneos
Los
métodos in situ consisten en acelerar el crecimiento del
los microorganismos biodegradadores presentes en la zona de humedad
saturada y normalmente se trata de eliminar los tóxicos presentes
en las dos fases del acuífero.
Se
perfora un pozo hasta el acuífero, se extrae agua contaminada, se
le agregan nutrimentos y se satura con oxígeno. La solución se inyecta
al acuífero donde los microorganismos degradan los tóxicos. El principal
problema que se tiene con esta técnica es que el agua inyectada
puede no distribuirse adecuadamente en toda la zona contaminada.
Otra
forma de biodegradar compuestos orgánicos volátiles presentes en
los acuíferos subterráneos, consiste en inyectar aire por abajo
del nivel friático y acarrear los tóxicos volátiles, los cuales
son degradados por los microorganismos del suelo a medida que la
corriente de aire que transporta los tóxicos pasa a través del lecho
de suelo. A este proceso se le conoce como "bioventeo".
4.3.1.1.2
Biorestauración ex situ de agua subterránea
Generalmente
la biorestauración de agua subterránea contaminada, consiste en
extraer por bombeo el agua, tratarla en bioreactores en la superficie
y volverla a inyectar al acuífero una vez que se le ha eliminado
el tóxico.
4.3.1.1.3
Biorestauración ex situ de suelo
Las
técnicas ex situ se utilizan para tratar contaminaciones
que no se pueden eliminar eficientemente in situ, ya sea
porque la substancia no se puede degradar o por las características
del suelo contaminado, o bien porque el tratamiento se deba terminar
en un lapso relativamente corto.
Se
extrae el suelo contaminado y se le somete a tratamientos que pueden
ser en fase semisólida o en fase sólida. En el primer caso se prepara
un lodo fluido agregando agua, nutrimentos y cultivos densos de
microorganismos. El tratamiento se hace en bioreactores aireados
y agitados en condiciones controladas.

Figura
4.3.1.B.- Biorestauración ex situ de agua y suelo.
El tratamiento en fase sólida consiste fundamentalmente en apilar
el suelo contaminado en lugares acondicionados para este propósito.
Lo que se trata de evitar es que los tóxicos puedan emigrar del
sitio de tratamiento, ya sea a la atmósfera (vapores o polvos) o
al suelo (por filtraciones). Los terreros se humedecen regándolos
con agua con nutrimentos, se inoculan con cultivos de microorganismos
y se ventean agregándoles aire en la base del montículo de suelo
contaminado. En algunas técnicas, para facilitar la aireación se
agregan pajas u otros materiales orgánicos que le dé una consistencia
menos compacta al terrero en tratamiento.
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