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4.3.4
Técnicas de control
El propósito de las técnicas de control es confinar la contaminación
existente en los medios que ya están contaminados evitando que ésta
se distribuya a otras regiones.
Las
medidas de control pasivas consisten en evitar que se presenten
lixiviados, que se propaguen las plumas de contaminación en los
acuíferos y en desviar corrientes superficiales. Estas medidas se
pueden utilizar en conjunto con métodos para eliminar la contaminación
tales como bombeo y tratamiento.
Se
pueden construir barreras impermeables, paredes con tortas filtrantes,
paredes de mortero o paredes metálicas.
Las
paredes impermeables lógicamente impiden el flujo de agua haciendo
que se incremente el nivel friático aguas arriba. El incremento
en la presión hidrostática puede causar desviaciones en la dirección
del flujo y con ello la distribución no controlada del tóxico hacia
otras partes.
Para
formar las paredes con tortas filtrantes se excava una zanja abajo
de una lechada de bentonita en agua y se rellena de una mezcla de
suelo y bentonita. El propósito de excavar bajo la lechada es estabilizar
las paredes de la zanja durante la excavación e introducir la bentonita
en el suelo formando la torta filtrante. La barrera se construye
de tal manera que llegue a una capa impermeable del subsuelo. Las
paredes con tortas filtrantes se usan para restringir la movilidad
de acuíferos contaminados, para desviar de aguas contaminadas (para
evitar que éstas lleguen a fuentes de agua potable), desviar el
flujo de aguas no contaminadas para evitar que se contaminen y para
delimitar zonas contaminadas que se vayan a tratar.
Las
cortinas de mortero son barreras subterráneas que se forman inyectando
mortero bien sea a base de cemento o a base de plásticos, bentonita
o silicato de sodio. Se usan para sellar poros en suelos permeables.
Las
paredes metálicas se construyen enterrando hojas de metal (láminas
de acero) en el suelo y sellando las juntas con finos. También se
pueden usar hojas de madera y placas de concreto.
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