|
6.3
Evaluacion de riesgos para la fauna silvestre
6.3.1
Introducción
En el cuerpo principal del texto se trató la evaluación de riesgos
para la salud humana, en este anexo, utilizando los mismos principios
se va a presentar un ejercicio de como estimar las concentraciones
máximas permisibles de tóxicos ambientales para proteger a otros
miembros de la biota.
La
evaluación de riesgos para la salud humana cuenta con un fuerte
apoyo de ciencias biológicas bien desarrolladas tales como la toxicología,
la farmacología, la bioquímica y la fisiología humana, así como,
de las ciencias de la tierra y la fisicoquímica necesarias para
analizar y predecir el comportamiento de los tóxicos en el medio
ambiente.
Además
se cuenta con una cantidad considerable de información y una metodología
definida, de tal manera que, aunque sea un proceso laborioso, es
posible, en la mayoría de los casos, llegar a estimar, con diferentes
niveles de incertidumbre, el peligro para la población debido a
la presencia de una determinada substancia peligrosa en un sitio.
Cuando
el blanco es alguna otra especie de la biota, la información relevante
puede ser que no esté disponible, o no esté organizada para utilizarse
en la evaluación de riesgos.
Para
identificar las vías de ingreso y excreción del tóxico, cuantificar
las tasas de contacto entre el medio contaminado y los miembros
de la población que queda expuesta, así como los mecanismos de activación
y de eliminación del tóxico en la especie de interés es indispensable
conocer la anatomía, fisiología y bioquímica de la especie blanco.
Es
necesario contar con la información sobre la toxicidad de las substancias
presentes en el sitio contaminado, obtenida en estudios realizados
en la especie blanco. Si solo se cuenta con información toxicológica
generada en otras especies, se podrán hacer extrapolaciones utilizando
factores de incertidumbre.
Al
igual que en el caso de la estimación de índices de toxicidad para
humanos a partir de datos obtenidos con modelos animales, las extrapolaciones
interespecies tendrán más validez si se cuenta con estudios de metabolismo
comparado entre la especie blanco y la especie estudiada en el laboratorio.
Para el caso de peces, se cuenta con modelos para estimar toxicidad
en una especie basándose en información generada en otra especie,
esto es de gran utilidad cuando la especie que se desea estudiar
no se puede crecer en el laboratorio.
Cuando
se evalúan riesgos para la biota silvestre, es conveniente tener
en cuenta que éstas integran ecosistemas complejos, donde no necesariamente
se pueden extrapolar los datos obtenidos en condiciones controladas
en laboratorio. En las exposiciones experimentales se estudian los
efectos producidos por un solo agente peligroso disuelto en el agua
sobre una sola especie. En algunos experimentos se han utilizado
modelos un poco más realistas del ambiente natural, tales como los
microcosmos y los mesocosmos.
Se
tiene, hasta cierto punto, una ventaja en los estudios toxicológicos
de especies diferentes que la humana, en el hecho de que se puede
generar información toxicológica en experimentación con individuos
de la especie de interés. En toxicología acuática para proteger
un determinado pez se estudia el efecto de los tóxicos en ese pez.
|