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6.3.2
Los plaguicidas en el ambiente
La mayoría de las substancias químicas, o sus productos de degradación,
hayan sido utilizadas en la industria o en la agricultura, eventualmente
llegan a los ambientes acuáticos. Por esta razón es de gran importancia
el estudio de la toxicología de la biota en estos ambientes.
A
continuación, esta revisión se centrará en el efecto causado por
la llegada de plaguicidas al ambiente acuático, especialmente el
DDT y sus productos de degradación debido a las características
de estos productos como son su alta toxicidad a toda la fauna acuática,
su persistencia y bioacumulabilidad.
6.3.2.1
Generalidades sobre plaguicidas
El
hombre ha tratado de modificar la naturaleza para satisfacer sus
necesidades. Por ejemplo, para reducir las pérdidas producidas por
las plagas ha hecho uso intensivo de los plaguicidas con resultados
mixtos; unos buenos y otros malos.
Sin
duda, el uso de agroquímicos tóxicos ha contribuido a incrementar
la disponibilidad de alimentos para el hombre y el uso de DDT ha
evitado que más de mil millones de individuos padezcan malaria.
Sin
embargo, la agricultura moderna ha incrementado también la disponibilidad
de alimentos para muchos otros organismos, entre ellos las plagas.
Se dice que las plagas para los cultivos comerciales empezaron a
ser un problema cuando se inició la agricultura intensiva.
Los
insecticidas artificiales se empezaron a usar intensivamente en
la década de los cuarenta, y desde entonces, el número de especies
de insectos que atacan los cultivos comerciales se ha incrementado
significativamente. Las plagas menores se convierten en plagas mayores,
al eliminarse algunas especies predadoras naturales, o bien cuando
los insectos se vuelven resistentes a algunos insecticidas después
del uso prolongado de una determinada substancia. Por ejemplo, el
cultivo del algodonero, en un principio era atacado por dos especies
de insectos, posteriormente se incrementó en 5 el número de especies
que se tvieron que controlar y, actualmente se considera necesario
aplicar insecticidas contra diez plagas.
La
guerra química que se ha librado contra los insectos perjudiciales,
durante más de 50 años, con la falsa expectativa de eliminar completamente
las plagas ha dañado más al ambiente de lo que ha logrado ahuyentar
las amenazas de las pestes.
El
efecto más indeseable derivado del uso intenso de plaguicidas es
el envenenamiento de las especies silvestres que no eran el blanco
intencionado de estos tóxicos, especialmente aquellas especies silvestres
que habitan ambientes acuáticos.
Los
insecticidas organofosforados son significativamente menos tóxicos
que los organoclorados y mucho menos recalcitrantes. Las concentraciones
de órganoclorados en agua que producen toxicidad aguda en peces
son tres órdenes de magnitud menores que en el caso de los organofosforados.
Los índices de toxicidad aguda de estos últimos están en el orden
de los mg/L (o ppm), mientras que en el caso de los organoclorados
los niveles de los índices de toxicidad aguda están en el orden
de los ug/L. (o ppb). Prácticamente todos los insecticidas causan
lesiones en las exposiciones crónicas.
Los
herbicidas son menos tóxicos para los peces que los insecticidas,
sin embargo pueden tener un efecto indirecto, cuando se aplican
para controlar hierbas acuáticas. En este caso incrementan significativamente
la cantidad de materia vegetal muerta en el cuerpo de agua, cuya
putrefacción consume grandes cantidades de oxígeno disuelto, produciendo
ambientes hipóxicos.
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