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6.3.3
Toxicología de peces
Los principales tóxicos que causan daños en peces son los iones
metálicos, el cloro, cianuros, amoniaco, detergentes, plaguicidas,
bifenilos policlorados, hidrocarburos del petróleo y efluentes de
plantas de papel.
La
contaminación del agua en general afecta a la población de peces.
Algunas substancias inducen hipoxia, ya sea por la reducción de
la concentración del oxígeno disuelto en el agua, por la modificación
de las branquias disminuyendo la velocidad de transferencia del
oxígeno, o bien afectan el metabolismo de este elemento.
Los
tóxicos mencionados anteriormente pueden afectar el metabolismo
en muy distintas formas, por ejemplo, la modificación del nivel
de una enzima, la permeabilidad de una membrana o alteran algún
organelo celular. Estos cambios pueden afectar la integridad celular,
la eficiencia energética de la célula o la velocidad de excreción
de un metabolito, etc. Si los cambios son lo suficientemente severos,
pueden provocar la muerte de un número considerable de células en
un órgano determinado produciendo una necrosis visible al microscopio
óptico y considerarse una respuesta tóxica observable.
El
mecanismo de acción de algunos tóxicos depende de la concentración
de exposición. Por ejemplo la exposición a concentraciones altas
de zinc (1.5 mg/L) produce una caída rápida del pH y del nivel de
oxígeno sanguíneo produciendo la muerte del pez en 12 horas por
acidosis e hipoxia. En cambio con una exposición por tres días a
concentraciones más bajas (0.8mg/L), el pez experimenta un incremento
en el pH y no tiene efecto sobre el nivel de oxígeno en sangre.
La exposición a 0.8mg/L es también letal por un mecanismo de acción
desconocido pero que sin duda es diferente al que sucede a concentraciones
más elevadas.
La
lesión en un órgano puede afectar la homeostasis del organismo completo.
Por ejemplo, un tóxico puede causar engrosamiento y necrosis en
el epitelio branquial, lo anterior puede reducir la permeabilidad
del oxígeno en este órgano, afectando la función respiratoria y
por lo tanto producir una hipoxia. Lo mismo se puede decir que cualquier
substancia que afecte el sistema nervioso, afectará el comportamiento
del pez impactado.
Las
modificaciones en una especie, sea esta presa o predador, puede
afectar a toda la biota de un ecosistema.
En
el caso del efecto del DDT en los peces, este compuesto se acumula
en tejido graso, aunque los tejidos blanco son el sistema nervioso
y el intestino, donde las exposiciones crónicas afectan la absorción
de varios nutrimentos esenciales como los electrolitos y los aminoácidos.
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